jueves, 26 de noviembre de 2009

Proteger a las estrellas


Al hilo del excelente post de Lolo Sainz sobre si conviene o no castigar a las estrellas, escribo ahora sobre la protección a las estrellas. No de las fuertes entradas que sufren ni en el plano arbitral, sino de proteger a las estrellas de si mismas.

Gilbert Arenas, genio dentro y fuera de la cancha de basket por su singular personalidad, dejaba recientemente una reflexión interesante. El escolta de los Washington Wizards, una de las grandes estrellas de la NBA llegó a promediar 27.7 puntos desde 2004 hasta 2007. Entonces, se lesionó la rodilla. Pasó por quirófano y cuando parecía listo para volver a jugar, forzó y sufrió una severa recaída de la que acaba de salir brillantemente.
Apenas quedaba calendario de temporada, los Wizards daban la campaña por perdida tras un año lamentable y no había razón para forzar a un jugador que cobraba 16 millones de dólares anuales. El jugador insistió. Jugó y se lesionó quedando en blanco toda la siguiente campaña: dos partidos en año y medio y tres operaciones de rodilla de por medio. Al final de esta (la 2008-09), parecía listo para volver y no forzó. había aprendido la lección. Y el equipo también.
Al hilo de esto dejó una sentencia interesante: "Si tienes un niño que ama el baloncesto, que come, duerme, bebe y piensa en baloncesto y todo lo que sabe hacer es jugar al baloncesto y se lesiona y es tu jugador franquicia, tienes que protegerle de sí mismo". El bueno de Arenas venía a cargar contra el club por no haberle podido contener y le culpó de su recaída.

El pasado 30 de septiembre, Cristiano Ronaldo se lesionó jugando con el Madrid. Reapareció el 10 de octubre con Portugal, en un partido importante para no quedar fuera del Mundial, y se lesionó. Forzó y se lesionó. Hasta reaparecer esta semana ante el Zurich 56 dias después. Una semana antes, Portugal le quería para un partido y se dijo que Ronaldo quería jugar.

En la actualidad hay un caso similar en la NBA. Tracy McGrady, otra de las grandes estrellas de la NBA que ha visto lastrada su carrera por las lesiones, quiere jugar tras recuperarse de su última lesión, pero los Rockets no le dejan. No quieren que recaiga precipitadamente. Le protegen de si mismo, como diría Arenas, y cuidan sus intereses. No en vano tiene un contrato cercano a los 20 kilos anuales. Demasiados intereses en juego. Tantos que hay un posible traspaso de por medio a otro equipo y la franquicia, por si acaso, no quiere que se venga abajo esa operación.

Tras esto tres ejemplos e intentando trasladarlo al mundo empresarial, creo que siempre es bueno tener un jefe que sepa contener/reconducir/orientar/corregir/aconsejar a cada trabajador tanto en el día día como en los proyectos.
La única duda que me queda es quién me protege, no de mí mismo sino en general, si hay alguien que vela por mi cuidado y mis intereses ya que lo que tengo bien claro es que Recursos Humanos no es precisamente quien va a hacer esto. Creo que en este área es donde nos queda mucho por avanzar. Más que recursos Humanos me da la sensación que son Recursos Inhumanos.

1 comentario:

Eugenio de Andrés dijo...

Me gusta la reflexión pero no coincido del todo en las conclusiones.

Yo sí que creo que el gran enemigo nuestro, somos nosotros mismos. Somos quienes no queremos ver nuestros errores, quienes nos quejamos, quienes nos decimos que no podemos... ¡Somos peores que el demonio!

Por otro lado creo que no debemos proteger tanto a los profesionales, hay que dejarles que se enfrente a la realidad, con todas las ayudas que podamos, pero que sean ellos los que se enfrenten a los problemas.

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