martes, 23 de febrero de 2010

¿Se puede dirigir a quien no se conoce?

Decía Lee Iacocca que "dirigir empresas es, sobre todo, dirigir personas". Sin lugar a dudas, es la parte más compleja de cualquier negocio. Nuestro compañero José Ignacio Rivero me confesaba un día: "Las personas son lo más apasionante que hay en el mundo, pero lo más complejo y para lo que nunca se conoce todo lo necesario".

¿Y por qué es tan difícil dirigir personas?

Primero. Únicos. Cada persona es un mundo, con sus motivaciones, miedos, dudas y contradicciones. Decía Baltasar Gracián: "Visto un león están vistos todos; vista una oveja, todas; visto un hombre, uno, sólo uno, y aún así, poco conocido". Lo que funciona para uno, no vale para otro. Hay gente más sensible que otra; más ambiciosa que otras; más individualista que otra... Es imposible dirigir personas de manera estandarizada.

Segundo. Contradictorios.
Los seres humanos somos la combinación de razón, emoción y voluntad; una mezcla nada sencilla de administrar. A veces el corazón nos dice una cosa y la cabeza otra. No solos capaces de ponernos de acuerdo con nosotros mismos, lo que dificulta enormemente la gestión por parte de un tercero.

Tercero. Insatisfechos. Si tengo un jefe estupendo, me pagan poco; si tengo un buen jefe y cobro bien, viajo demasiado; si tengo un buen jefe, cobro bien y viajo lo justo, entonces no me gustan mis compañeros... Siempre hay un "pero". Como dice Enrique Rojas: "La felicidad es como una manta que nos tapa y siempre deja una parte al descubierto"; o "como un puzzle en el que siempre falta alguna pieza". Es imposible garantizar la satisfacción plena de ningún humano.

Cuarto. Intereses. Un directivo es una especie de malabarista que maneja muchos platos y tiene que intentar que no se le caiga ninguno. Los directivos deben atender a las necesidades de sus empleados, pero también de clientes, proveedores, accionistas y resto de stakeholders. Compatibilizar los intereses de unos y otros (a veces divergentes) no resulta nada sencillo.

¿Cuál es la solución entonces?

Conocer muy bien a cada miembro de tu equipo. Un directivo debe ser un experto en cada uno de los seres humanos que tiene alrededor suyo. Recuerdo las palabras que me decía Patricia Mantel, Directora Corporativa de Desarrollo Directivo de Repsol: "El directivo tiene que gestionar equipos, pero sobre todo, individuos". Un directivo debe ser una especie de torero que sabe darle a cada persona la lidia que necesita. Como decía un taurino: "Los hay que echan la cabeza abajo, y hay que torearlos por arriba, para que se crezcan. Otros en cambio, menean la cabeza hacia arriba, y a esos hay que tirarles la muleta abajo, para que humillen".

En cierta ocasión le pregunté a nuestro colega Lolo Sáinz cuál era la clave para dirigir personas. Y me contestaba: "La clave para aprender a dirigir personas está en dedicarle tiempo a la gente. Conócela y aprende cómo son. Un buen líder tiene que mostrar un gran interés por las personas con las que trabaja. La gente sufre, padece, llora... como cualquiera de nosotros. Hay que saber muy bien de quien pié cojea cada miembro del equipo, lo que redunda en una mejora de la comunicación. A aprender a dirigir a las personas se empieza sabiendo muy bien cómo son esas personas".

Todo esto lo cuento porque hoy mismo en el briefing del "Informe Robinson" de Canal Plus, Iniesta comentaba una de las claves del Barça: "Nos conocemos mucho. Sin mirar ya sabemos dónde está el otro". 7 jugadores de la cantera fueron titulares en la última edición de la final de Champions del año pasado, además de que el entrenador también provenga de La Masía. Y es que no podría ser de otro manera. Como Alfredo Di Stéfano comentaba en cierta ocasión: "El fútbol no se juega sólo en el campo, se juega conociendo al compañero, al que más asiduamente tienes al lado; la colectividad hay que hacerla a base de entendimientos personales, el hablar, el charlar , el estar, no es sólo cuestión de ir a entrenar todos los días, es cuestión de convivir. Y ahí sale el entendimiento cerebral de los individuos, se sabe como respira el compañero, se sabe cómo funciona, sabes los movimientos, cómo se apoya, dónde mira...".

El problema, como decía Lolo, es que "hay que dedicarle tiempo a la gente"; precisamente algo de lo que los directivos no van sobrados. Por otro lado, la tecnología, que parece de gran ayuda a veces puede convertirse en un inconveniente, ya que si bien "nos acerca a los más lejanos muchas veces nos distancia de los más próximos". Estamos dependiendo tanto de la tecnología que a veces se pierde el contacto físico, cara a cara, que es fundamental. Un día conversando con Jorge Valdano me apuntaba: "En el Real Madrid hace 5 años era obligatorio que los jugadores fueran en habitaciones dobles; hoy van a habitaciones individuales; se meten en internet, la play station, el teléfono móvil... Eso es legítimo, pero nos pone demasiado en contacto con nosotros mismos y genera un distanciamiento con los demás que es contraproducente ya que la comunicación existe para resolver las desconfianzas y mejorar la complicidad tan necesaria en la actividad empresarial. Las relaciones son cada vez más frías y menos carnales. Todo parece que empuja hacia el individualismo. Algunos soportes como internet o intranet ayudan muchísimo a una buena comunicación con gente que está en otro continente pero nos alejan de la gente que está en la oficina de al lado".

Me despido. Ya saben lo que decía Peter Drucker: "El 60% de los problemas empresariales son consecuencia de una mala comunicación". A mí, con el permiso de Drucker, me gusta decir que el 60% como mínimo. El éxito de cualquier relación (amistad, pareja, profesional...) reside en una comunicación fluida. Una comunicación deficiente arruina cualquier relación humana. El inolvidable Juan Antonio San Epifanio, Epi, manifestaba en una entrevista: "He estado en equipos que se comunicaban y en otros que no y en mi experiencia los primeros rendían más. Esa comunicación se trasladaba a los tiempos muertos, al vestuario y fuera de la cancha. Y eso ayuda mucho". ¿Y de que depende una buena comunicación? De 1 variable: la confianza. En otro post hablaremos de ello..

jueves, 18 de febrero de 2010

Molowny y el contrato social


El reciente fallecimiento de D. Luis Molowny me ha traido a la mente un artículo que publiqué años atrás en la revista Mediapunta, que reproduzco íntegamente. Molowny, un entrenador con "Don".
Entrenadores, hay muchos. Los hay nacionales y extranjeros, estrictos y flexibles, de la casa y de talonario, vehementes y fríos, científicos y verborreicos… Sin embargo, la característica que los clasifica en una taxonomía definitiva es la confianza. La confianza es una esperanza firme que se tiene en una persona. A mi parecer, la máxima expresión de la confianza en el fútbol nacional ha sido Luis Molowny.
La confianza en Don Luis, la heredé de mi abuelo. No recuerdo con exactitud en cuál de las sucesivas crisis que vivió el Real Madrid en los años setenta u ochenta, mi abuelo pronunció una frase concluyente: “Esto lo arregla Molowny”. No puedo precisar si el técnico canario fue capaz de enderezar la situación, pero, a la vista de su palmarés como técnico, estoy seguro de que fue así.
La carrera como entrenador de Luis Molowny estuvo precedida por su brillante andadura como jugador. Con sólo veintiún años, en 1946, es traspasado del Marino de Las Palmas al Real Madrid en una operación audaz del club blanco. Don Santiago Bernabéu, tras leer en “La Vanguardia” el interés del F.C. Barcelona por el jugador, envió en avión a Quincoces a las islas para, de esta forma, adelantarse a la delegación del Barça, que viajaba en barco, y hacerse con los servicios del jugador canario. “El Mangas”, apodado de esta manera por cogerse el extremo de la zamarra con los puños (hay quien dice que para protegerse del frío mesetario capitalino), era un extremo exquisito que suplía su limitada velocidad con una técnica depurada y un extraordinario regate. Con el Madrid, conquistó dos Copas de Europa, tres Ligas y una Copa del Rey. Fue internacional en 7 ocasiones, representando a España en el Mundial de Brasil 1950. En 1957 es traspasado a la U.D. Las Palmas donde colgaría las botas tres años después.
Tras entrenar en diversas ocasiones al conjunto canario hasta 1970, periodo en el que el club amarillo vive su mayor esplendor, conquistando un subcampeonato de Liga, recala en el cuerpo técnico del Real Madrid. En la Casa Blanca, a lo largo de distintas etapas, dirige a la primera plantilla sustituyendo de forma puntual o semipermanente a los entrenadores “titulares” Miguel Muñoz, Miljan Miljanic, Bujadin Boskov y Amancio Amaro. En este periodo, que comienza en 1974 y concluye en 1986, Molowny dirige más de cien partidos y conquista tres ligas, dos Copas del Rey y dos Copas de la UEFA.
Durante estos años, “El Mangas” tomaba las riendas del equipo tras una derrota más o menos humillante (como la que propició la salida de Don Miguel Muñoz de Chamartín tras el 0-5 del Barça de Cruyff), y reconducía la errática situación para lograr algún título a final de temporada. En algunas ocasiones, la temporada siguiente era reemplazado sin más, en otras, continuaba una temporada completa si no se encontraban opciones más “atractivas”. De esta manera se convirtió en el paradigma de “hombre de la casa”. El arquetipo de la confianza.
Analizando su figura con la perspectiva del tiempo, Don Luis con toda probabilidad ponía en práctica con éxito una de las teorías de mayor calado que explican la formación de grupos humanos: el contrato social. En el universo del vestuario, Molowny establecía un compromiso entre personas. Aquellos pactos sociales no parecían estar basados en el sometimiento a una autoridad superior, sino en la cooperación de iguales que desempeñan distintos roles para lograr el bien común. El filósofo francés Rousseau defendió que el vínculo en el contrato social no se hallaba en la fuerza o la sumisión, por el contrario, los hombres voluntariamente se someten a las reglas de la sociedad, a cambio de beneficios mayores. Supongo que, en este controvertido tema de la motivación y la dirección de personas, las teorías fundamentales están establecidas muchos años atrás, y puestas en práctica con éxito en todos los ámbitos de aplicación, incluido el fútbol. Molowny, impulsado por su liderazgo humano, generaba confianza en los aficionados y motivaba al vestuario para alcanzar sus objetivos. Considero que, en esencia, esa es la tarea del entrenador. Parece que hay muchos que lo han olvidado.

lunes, 15 de febrero de 2010

Iñaki Ochoa de Olza: La Esperanza de la Amistad


Hace unos días tuve la suerte de ver en un programa de televisión sobre deportes Informe Robinson un documento muy especial que quisiera compartir, sobre todo para que aquellos que no lo han visto, lo hagan, merece la pena. Este documento gráfico nos permite comprender mejor la importancia del comportamiento humano.

Somos capaces de abordar los mayores retos, de tener una generosidad sin límite, o mejor dicho por encima del límite de lo razonable, arriesgar seriamente nuestra vida por otros y al mismo tiempo como vemos tantas veces en el día a día de cualquier empresa, institución, partido político, club deportivo, país, etc., pues bien, desgraciadamente, somos capaces también de tener comportamientos deleznables, impropios de un ser capaz de pensar y de comprende el mal que se está haciendo.

En este programa, veremos la primera parte de este enunciado. Un grupo de 18 alpinistas de élite y otras muchas personas luchando por salvar a un amigo, arriesgándolo todo, arriesgando la vida. Iñaki Ochoa de Olza debió ser una de esas personas que a todos nos gustaría tener entre sus amigos, así lo demuestran todos los comentarios que sobre él se mencionan en el documento del Informe Robinson.

Os dejo los enlaces del programa por si queréis disfrutar de ello:

Primera parte (7 min): Informe Robinson - Rescate de Iñaki Ochoa de Olza 1/3
Segunda parte (8 min): Informe Robinson - Rescate de Iñaki Ochoa de Olza 2/3Tercera Parte (7 min): Informe Robinson - Rescate de Iñaki Ochoa de Olza 3/3

Qué difícil es comprender cómo personas ponen en riesgo su vida compitiendo contra ellos mismos, y contra los elementos, luchando previamente para conseguir fondos con los que poder abordar sus proyectos, superando en el desarrollo de los mismos todo tipo de pruebas físicas en las que se pone al límite la capacidad humana…

¿Qué mueve a estas personas? Una fuerza interna poderosísima. La capacidad de lucha, la capacidad de esfuerzo, la superación por encima del límite, la capacidad de sufrimiento, el carácter inquebrantable, el espíritu de equipo, la generosidad…Todos estos valores, y un espíritu aventurero y competitivo sin límites son la motivación que impulsan a estas personas a lograr cosas “imposibles” o por lo menos que la mayoría de las personas consideramos imposibles.

Iñaki fue excepcional, sin duda y por ello la operación de rescate que se desarrolló intentando salvar su vida fue también excepcional. Lamentablemente el cuerpo de Iñaki no pudo aguantar y no se logró llegar a tiempo… Heroicidad, generosidad, valentía, fe, confianza, emoción, amistad, paz de conciencia, se descubre en los comentarios de todas las entrevistas que se hacen en el documento.

Es posible que en el mundo que hemos creado existan personas como éstas, comportamientos como éstos, proyectos como éstos, cargados de valor y de enseñanza.

Para mí esta experiencia que nos trae el deporte, me deja con un sabor triste pero una enseñanza maravillosa: podemos cambiar, podemos ser diferentes.

Me sumo al poema del que hablaba Eduardo hace unos días y que era para Nelson Mandela fuente de esperanza:
“…Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.”

viernes, 12 de febrero de 2010

Pau Gasol: "No me ahogo en los elogios"


Pau Gasol, ejemplo de liderazgo en estado puro. Un amplio extracto de la entrevista publicada en Marca con el ala pívot de los Lakers. Se puede aprender mucho de él y merece la pena una reflexión.

Usted siempre ha dicho que se mueve por retos. Recapitulemos: Copa y Liga ACB además de MVP, ‘rookie’ del año, llevó a Memphis a ‘playoffs’, ha sido MVP de la semana, oro europeo y mundial además de la plata olímpica, otras dos de plata y una de bronce en Europeos, campeón de la NBA, éste será su tercer ‘All Star’... ¿Qué le queda a Gasol?
Seguir ganando títulos año tras año.(...)Fuera de la NBA: el oro olímpico es el título que más deseo y que no he conseguido.

Pasan los años, caen los títulos. ¿De dónde saca tantas dosis de motivación?
Es mi personalidad, me considero muy ambicioso, me encanta ganar y lo paso muy mal cuando pierdo, va en contra de mi personalidad, de mis valores y de mi forma de ser.

Ha llovido desde que en 2001 emprendiese su particular odisea y diera un salto con riesgo a la NBA. ¿Imaginó éste camino?
Para nada, nunca lo soñé. Mi mentalidad es cortoplacista, de mirar lo que tengo ahora delante y lo que puedo hacer para dar el máximo y demostrar a todos y a mí mismo de lo que soy capaz. A partir de ahí, lo que venga, bienvenido es. No suelo esperar a ver qué pasará en cinco años, nunca voy más allá del día a día porque te distrae de las metas a corto plazo, que son las importantes.

Lo mejor y lo peor de sus dos años como ‘laker’?
He crecido en popularidad, aunque es algo que me satisface porque atrae otras cosas, pero no me ha supuesto ningún problema grande. Soy bastante tranquilo, soy bastante de casa, no he cambiado en casi nada mi forma de vivir y todo han sido cosas positivas. Hasta jugar dos meses más de temporada y más partidos, porque eso quiere decir que lo hacemos bien y significa que optamos a los títulos. Espero que siga así muchos años

Acaban de demostrar que pueden ganar sin Kobe. Un buen mensaje para los rivales y para ustedes mismos.
Para la química y el funcionamiento del equipo es importante. Somos un equipo con bastantes jugadores y mucha profundidad de banquillo. Hay jugadores que cuando están otros en la pista no pueden contribuir tanto, no pueden hacer muchas cosas, pero se ha demostrado en estas circustancias que pueden aportar y jugar a un gran nivel, y también ganar partidos importantes como en Portland o San Antonio, que son dos rivales muy duros.

Sin Kobe, recaen más los galones de líder sobre usted.
He estado muchos años desarrollando el papel de líder tanto en los veranos en la selección como en Memphis y no me supone ninguna dificultad ni presión extra. (...)No tengo problemas en asumir ese rol por las circunstancias. Lo que tengo claro es que todos deseamos estar al completo y a tope.

¿Ha logrado quitarse ya esa etiqueta mediática de blando?
No lo sé si me la he quitado o no, porque nunca la he creído cierta. Se me puede considerar un jugador con técnica, talento... No he sido nunca un leñador pero he demostrado muchas veces mi capacidad de competir y de dureza en muchos casos. De no ser así, no habría llegado hasta aquí. Es algo a lo que no le doy muchas vueltas y no me merece mucha credibilidad, aunque es una opinión puntual de alguien que así lo ha considerado.

Desde su traspaso a los Lakers le ha llovido una inmensa cantidad de elogios. Desde sus compañeros hasta rivales y por supuesto entrenadores. ¿Es fácil digerirlos sin dejarse llevar?
Agradezco los elogios, pero no me ahogo en ellos. A las críticas no les presto atención, soy buen conocedor de mí mismo, intento autoanalizarme cada día en el espejo para saber lo que estoy haciendo bien, qué puedo hacer mejor, en qué estoy fallando y en qué no. Los elogios los agradeces porque son sinónimo de que estás haciendo las cosas bien. Luego, cuando llegan los palos, por lo que sea, pues tampoco dejo que me afecten. Al final del día me siento satisfecho, o casi siempre, con lo que he hecho, con mi trabajo y dedicación al equipo. Unas veces te puede salir mejor y otras peor, pero mi conciencia está tranquila cuando me voy a dormir sabiendo que he dado el máximo.

¿Cómo es su relación con Phil Jackson y sus curiosos métodos de motivación?
Es una buena relación, bastante buena, muy buena, aunque también discrepo en ocasiones de sus formas de intentar motivarte a través de la prensa. Muchas veces lo hace bien, pero otras, hay comentarios que quizás yo no haría en público y sí más dentro del equipo. Pero tiene una metodologia que funciona. A nadie le gusta que le den caña en la prensa, sea medio en broma, medio en serio, con ese tono irónico que él tiene, pero me llevo muy bien con él. Inspira mucho respeto, todo lo que dice lo escuchas con mucha atención, es bueno en conceptos, ideas para el juego, para el partido, sabe leer muy bien los partidos. A mí me ha llegado en una época muy buena de madurez y soy capaz de mirar más allá, de asimilar lo que dice.

Usted se ha instalado ya en la élite, es un fijo, suma tres ‘All Star’. ¿Soñó con esto?Nunca lo imaginé, nunca soñé con llegar tan alto ni mucho menos. Nunca, ni de pequeño, he pensado más allá del día a día ni de ir más que paso a paso.

martes, 9 de febrero de 2010

Liderazgo por ejemplo



Mandela: "En los momentos más difíciles, ¿dónde encuentras la inspiración para ser un buen líder?"
Pienaar: "En intentar ser un buen ejemplo para los demás".

Es un extracto de Invictus, la película de Clint Eastwood inspirada en el relato de John Carling. La respuesta del capitán de la selección de rugby es corta, breve. Pero directa. Y resume a la perfección lo que debería de ser un jefe. Luego, ante los All Blacks de Lomu lo pone en práctica: "Me romperé el brazo, la pierna, el cuello, lo que haga falta, pero no dejaré que se vaya".


El ejemplo, en deporte y empresa, es crucial. Más en estos tiempos. El líder, el buen líder, cobra una importancia tremenda. Y su trabajo, además de liderar con ejemplo es el de aunar fuerzas y crear un equipo. Un equipo que funcione como un todo. Como dice el juego de palabras anglosajon, "there's no I in TEAM": No hay I -como letra y en referencia al 'yo' en EQUIPO". Y sigue con el significado de la palabra EQUIPO: "TEAM: Together Everyone Achieves More. "Unidos Todos Logramos -sumamos- Más".

Los ejemplos más recentes los vemos en el el triunfo de los Saints de Nueva Orleans en la Superbowl logrando un título para una ciudad devastada hace unos años o en el último partido ganado por los Lakers ante los Spurs. Sin Kobe, el gran líder, ni Bynum, el joven y prometedor pívot titular, los californianos ganan a los texanos. Pau, inconmensurable con 21 puntos, 19 rebotes, 5 tapones y 8 asistencias razona la clave de la victoria: "No estaba Kobe y todos tuvimos que dar un paso al frente como equipo". Más que al baloncesto, los Lakers jugaron al 'teamball', a un deporte en el que cada uno es tan importante como el de al lado y sin el cual el equipo no suma.

En la frase de Pienaar hay una interesante reflexión sobre el rol de un jefe. Un jefe ha de ser un ejemplo de liderazgo por convicción, no por imposición. Y si es un buen líder será consciente de sus virtudes y sus defectos, algo que no todos ven. Si uno tiene carencias, ¿no será conveniente tener a alguien útil a tu lado que te ayude a superarlas? Está claro que no todo los jefes nacen sabiendo y que de pronto pasas de estar encerrado en la carcel en una habitáculo minúsculo a poder dirigir un país, pero llegado el momento uno tiene que liderar por ejemplo. Y el mejor ejemplo es el de la humildad, el de no creerte superior a nadie y el de ser consciente de que uno sólo no puede triunfar, que necesita un equipo, un equipo que le arrope en los momentos difíciles -y en los buenos- y que le sepa aconsejar. El Mandela de Eastwood no se cuelga ninguna medalla. Se rodea de un grupo variado de gente con la que habla y que no se limita a asentir cada vez que el líder abre la boca. Flaco favor hacen los palmeros. El Mandela de Eatswood reune valores del buen jefe:une, y agradece el trabajo en equipo, implica, hace partícipes a todos y ante todo hace que sean mejores.

viernes, 5 de febrero de 2010

El Penalty Anulado y el Autocontrol


No vamos a descubrir el mundo si decimos que, actualmente, vivimos en una sociedad de locos: Mucho ruido, muchas prisas, cero en paciencia, mucha competitividad y un largo etcétera de sinónimos. Lo observamos en la calle, en los aviones, en las empresas y, como no, en el deporte.
Sin embargo, desde que Daniel Goleman nos descubrió que tenemos un cerebro atávico al que le llega antes la información y que reacciona primitivamente en primer lugar y tenemos otro racional, al que le llega esa información un poco después y que pone orden y sosiego a esa reacción, está en nuestras manos, mediante el entrenamiento, controlar esos impulsos primarios.
Como estamos en http://www.aprendedeldeporte.com/, vamos a poner un ejemplo del mundo de la alta competición para extrapolar a nuestra vida diaria que acabo de vivir en Hungría.

Acaba de finalizar el Campeonato de Europa de Fútbol-Sala y pudimos observar cómo en el partido de cuartos de final se enfrentaban España y Rusia. Después del empate en el tiempo reglamentario vinieron los fatídicos penaltis. En el definitivo, España marca un golazo que los dos árbitros no ven y se arma la marimorena. Para todo aquél que haya jugado alguna vez, comprenderá que, a máximas pulsaciones, el que actúa es el cerebro reptiliano, el primitivo, por lo que es de imaginar que lo que le apetece a uno ante esa injusticia es liarse a mamporros o algo similar.
Sin embargo, pudimos observar un gesto que a todos nos da una autentica lección de autocontrol: El portero Luís Amado (España), en primer lugar no entiende nada; en un segundo paso, intuye que lo van a anular y, por último, se aleja del tumulto porque entiende que tiene que seguir con su tarea (parar penaltis) y no le interesa desequilibrarse emocionalmente. En efecto, en las siguientes rondas de tiros detiene el definitivo y España a las semifinales y luego a ser campeón.

Es este un bello ejemplo de cómo, ante una situación de máximo estrés que te impide ver el horizonte, se aleja para no dejarse llevar por las llamas de la pasión y se centra únicamente en la tarea, en el objetivo final.

Me comentaba después, que desde que practicó kárate de pequeño, aprendió a concentrarse en lo verdaderamente importante y a desdeñar lo superfluo, abstraerse del entorno. Cuando estudié de joven algo de psicología, un profesor me dijo: Si estás muy enfadado con el árbitro porque ha pitado algo que consideras injusto, lo primero que tienes que hacer es desviar la atención del foco que te origina ese desasosiego y centrarte rápidamente en la pelota que se va a poner en juego.

Ahora que somos algo más mayores y tenemos grandes responsabilidades, podemos actuar del mismo modo cuando algún problema nos ahoga y pensamos que se acaba el mundo: Pensar y centrarnos en la meta. De este modo nos aseguraremos de no gastar energía inútilmente y dejarla para aplicarla a lo que realmente nos hará más grandes, a nosotros y al equipo.

lunes, 1 de febrero de 2010

El fútbol es la única vía de escape

"El fútbol es la única vía de escape en el infierno de Haití", comentaba hace unos días Yves Jean-Bart, Presidente de la Federación Haitiana. Y continuaba: "Los niños, a pesar de la desgracia, siguen jugando en las calles con la misma ilusión de siempre. Para nosotros es lo único que tenemos. Estamos desesperados porque la ayuda no llega. Falta agua y comida, pero no perdemos la alegría".

La importancia del fútbol en Haití es tal que el Presidente de la Federación mandó hace unos días una carta a la Embajada de Estados Unidos pidiendo que "no se destruyan las canchas de fútbol. Los helicópteros del Ejercito aterrizan allí y no dejan sitio para que los niños puedan jugar".

A pesar de que la adversidad de la situación, de que la tierra sigue temblando y de la lluvia y los mosquitos (los grandes problemas ahora), los haitianos no se perdieron el Madrid y Barça del pasado fin de semana: "Las calles se paralizaron. El país se divide en dos cuando juegan ambos equipos", aseguraba Yves Jean-Bart.

Desde España se ha planteado a través de Facebook la posibilidad de jugar un "clásico" Madrid-Barça en el país caribeño. Yves Jean-Bart, consciente de esta iniciativa, apunta: "Sería fantástico. Con la ayuda del fútbol podremos salir adelante más pronto. Queremos dar las gracias a todos los españoles. Los clubes han dado una muestra de gran humanidad". El Real Madrid ha puesto en marcha el "Proyecto Haití: Construir el Futuro" para reconstruir una escuela en Haití.

A menudo, cuando los periodistas me preguntan sobre el fenómeno fútbol, casi todas sus cuestiones se centran en tres aspectos: política, economía y pasión social. Pocas veces reparan en que el fútbol es una gran caja de resonancia cuyo poder y rapidez de convocatoria es inigualable.

Cuando hay una desgracia, el fútbol es la primera alternativa a la que se acude, y éste, siempre generoso está ahí para tender una mano. El fútbol ha prestado su ayuda a todo tipo de causas: contra la pobreza, contra la droga, contra los accidentes de tráfico o cuando hay catástrofes naturales (como los tsunamis de Aceh en la isla indonesia de Sumatra en 2004 o el último terremoto de Haití).

Deberíamos ser justos con este deporte, y además de poner el énfasis en si es un negocio, si se utiliza políticamente o si es caldo de cultivo de episodios violentos, saber descubrir sus enormes posibilidades al servicio de los demás. Jules Rimet en su obra Le fútbol et le rapprochement des peuples (El fútbol y el acercamiento de los pueblos) destacaba “la aptitud del fútbol para suscitar la comprensión y el acercamiento mutuo”. Así es..
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