jueves, 27 de mayo de 2010

¿Es bueno el fichaje de Mourinho?

Apunto sólo algunas ideas, desde un punto de vista meramente descriptivo:

- Si el fichaje de Mourinho es bueno o no, los resultados lo dirán. Lo hemos dicho muchas veces: al éxito (y al fracaso) siempre se le encuentran justificación. El problema de toda decisión de gestión es que se sustenta en unas expectativas, y luego, las expectativas se cumplen o no. Es el riesgo de toda inversión, como la vida misma.

- Hace un año el nuevo equipo directivo del Real Madrid apostó por un entrenador, Pellegrini, y un año después el chileno está fuera. ¿Fracaso del entrenador o del equipo directivo que le fichó? Algunos dirán que los directivos se equivocan y otros que ese equipo directivo no es válido. Cuestión de gustos, cuestión de interpretaciones... como la vida misma. Lo que sí sé se echa en falta en el fútbol falta un alto componente de retribución variable, tanto para jugadores como para directivos, que cuando los resultados no sean los esperados vean reducirse su nómina en un componente significativo.

- La llegada de Mourinho viene avalada por su trayectoria pasada en el Inter, Chelsea y Oporto. 18 títulos adornan su currículum, pero como sucede en la vida misma, resultados pasados no son garantía de resultados futuros. Cada desafío es un nuevo reto en el que hay que partirse la cara, y ningún desafío es fácil. Pensar lo contrario es ingenuidad.

- Todo éxito (o fracaso) es en términos comparativos. Por eso, a pesar de que el Real Madrid ha sumado el mayor número de puntos de su historia en la Liga, el Barcelona ha sido el campeón. ¿Qué quiero decir? Que no basta ser bueno (o muy bueno) sino mejor que el resto. Camacho dijo en una ocasión: "El principal problema del Madrid es el Barça". Lo bien o mal que lo haga el Madrid de Mourinho estará condicionado por lo bien o mal que lo haga el Barcelona de Pep.

- Con independencia de los resultados, Mourinho se va a beneficiar de una cosa: del trabajo hecho por Pellegrini. Al inicio de temporada llegaron nuevos jugadores (CR, Kaká, Benzema... hasta ocho) y nuevo entrenador y todo ese engranaje era necesario engrasarlo. Como decía Di Stéfano: "El fútbol no se juega sólo en el campo, se juega conociendo al compañero, al que más asiduamente tienes al lado; la colectividad hay que hacerla a base de entendimientos personales, el hablar, el charlar , el estar, no es sólo cuestión de ir a entrenar todos los días, es cuestión de convivir. Y ahí sale el entendimiento cerebral de los individuos, se sabe como respira el compañero, se sabe cómo funciona, sabes los movimientos, cómo se apoya, dónde mira...". Esa labor está hecha y no es peccata minuta.

- Al Real Madrid se le juzgará, fundamentalmente, por su trayectoria en la Champions League, que es donde compite de igual a igual con otros equipos de similares presupuestos y es donde tiene que demostrar que es un "grande". Sabemos que a partir de Octavos, el pase a la siguiente ronda de la competición es eliminatoria, y a partido de ida-vuelta cualquier error -arbitral, defensivo, etc- se paga carísimo. Por mucho equipo que se tenga, el éxito hay que ganárselo con sangre, sudor y lágrimas.

- Muchas veces el problema no es ganar o perder, sino el exceso de expectativas. Creer que con un nombre (Real Madrid) y con nombres (CR, Kaká, Higuaín...) se ganan títulos es una ingenuidad. La autocomplacencia es peligrosísima. Detrás de cualquier logro destacable hay mucha reciedumbre, concentración, labor de equipo, comunicación, ilusión, liderazgo, estudio de los contrarios, estado de ánimo, etc, etc, etc.

- El fútbol, como la vida, es ilusión, porque siempre que hay cambios sabiendo que previamente no ha habido éxitos, todo parece de color rosa. Ocurre habitualmente cuando comienza una nueva temporada. Esperanza a la enésima potencia que muchas veces carece de fundamento racional.

Sólo me queda una duda respecto al futuro: si Mourinho no ganase ningún título, ¿qué pasaría?.

domingo, 23 de mayo de 2010

Sobre retales y cohesión


Los retales son, atendiendo al diccionario de la RAE, sobrantes o desperdicios. Sin embargo, mucho tiempo atrás, entendí que los retales son, en realidad, una filosofía. Mi abuela, como muchas otras señoras antiguas, solía comprar retales de telas con los que, armada de aguja, dedal y paciencia, cosía por las tardes frente a la radio. Aquella rutina más o menos cíclica, en la que yo me integraba con asiduidad, incluía la búsqueda del género, siempre por las mañanas, siempre en el centro de la ciudad. Puede que una de aquellas mañanas, ya lejanas pero no olvidadas, pensando en su afán de búsqueda y combinación, de imaginación y ahorro, comprendí que en aquella actividad había inteligencia, riqueza e incluso ciencia.
La filosofía del retal supone no acudir al mercado “libre”, donde la tela se vende por metros al precio estipulado. Muy al contrario, en el retal se debe planificar de forma pormenorizada el gasto y la necesidad efectiva de material, para, una vez conocido el mercado del sobrante, adquirir el producto más conveniente de entre el disponible. En resumen, supone poner en práctica una actividad que muchos cacarean y pocos practican: la gestión.
El mercado de los fichajes del fútbol presenta, como el de las telas, diversos tramos. Y aquí existe también un mercado de retales. Es evidente que los retales son, como las telas, de muchas clases y calidades. Pero lo que es casi seguro es que encontraremos un mercado del retal allá donde haya venta de tela por metros. Y esto es lo que nos ocupa hoy, ese mercado del retal que, en algunas ocasiones, produce productos exitosos y equilibrados, cohesionados y competitivos.
Quizá aquel Súper-Depor fue el primero de los equipos que alcanzó la fama gracias a un equipo construido con, entre otros géneros, retales. Si analizamos la alineación del primer equipo exitoso de Arsenio Iglesias, el cóctel era más o menos como sigue. Un par de brasileños de primer nivel (Bebeto y Mauro), un central balcánico de mando y clase (Djukic), la perla de la cantera coruñesa (Fran) y retales: buenos y diversos retales. Del Barça (López-Recarte), del Real Madrid (Aldana), del Valencia (Nando), del Mallorca (Albístegui y Claudio), del Burgos (Ribera) y el portero Liaño, procedente del Sestao de 2ª división, donde fue el portero menos goleado.
Y ahora nos hemos encontrado este Inter de Mourinho. Campeón por méritos propios. Nadie puede dudar que el Inter es uno de los grandes clubes de Europa. Pero lo cierto es que desde los tiempos gloriosos de Luis Suárez, Facchetti y Mazzola, la Copa de Europa se le había resistido. Este Inter no tiene la filosofía de aquel. Estos son otros tiempos, y este equipo está construido en torno a la personalidad del portugués. Repasemos alguna de sus individualidades.
Esta ha sido la temporada de Sneijder. El holandés salió del Madrid con algo de inquina en busca del cariño lombardo. La necesaria amortización de activos le llevó a Milán y allí ha explotado como jugador al añadir a sus muchas virtudes el necesario compromiso.
La final, en cambio, ha sido la de Milito. Llegó del Génova este año acompañado de Motta. Previamente, militó en el Zaragoza donde completó una temporada notable (2006-07), una buena (2005-06) y otra discreta (2007-08). En este año, la confianza de Mourinho ha sido vital para que, el otrora menos famoso de los hermanos Milito, se consagre de forma definitiva. Pensando en el Mundial, muchos no nos explicamos que Diego no tenga garantizado un puesto en la delantera albiceleste.
Estos dos jugadores fueron los artífices del triunfo frente al Barcelona, verdadero rubicón del proyecto europeo del Inter. Sin embargo, no debemos olvidar la contribución de Etoo. Inmerso en la cuestionable operación Ibrahimovic, Samuel ha vuelto a la banda esta temporada. El camerunés parece comulgar con el luso y el resultado de esta sintonía ha sido un desempeño notable, sobre todo desde el punto de vista defensivo.
A estos magníficos jugadores hay que añadir algún otro retal de calidad como Motta, Cambiasso, Lucio o Walter Samuel; veteranos ilustres como Stankovic y Zanetti; fichajes más o menos personales de Mourinho como Pandev; un buen número de defensas más o menos rocosos (Maicon, Córdoba, Materazzi, Chivu…) y un portero excelso: Julio César.
Y allí estaban todos en el Bernabéu. Saboreando su gloria. Pero, sobre todos ellos, lo queramos o no, estaba Mourinho. El patronista de este engendro glorioso. Orgulloso de su producto. Inmodesto en su proceso. A buen seguro Mourinho rememorará buena parte de sus decisiones en la temporada. Y tal y como lo hacía mi abuela algunos años atrás, buscará en sí el refuerzo que proporciona el trabajo bien hecho: recalcará su pericia, subrayará sus aciertos y se recreará en su autoridad.
No en vano, el portugués ha triunfado. Una vez más. Como ya lo hiciera en Oporto. Con la cohesión interna como estandarte. En guerra con todos, menos con los suyos. Al fin y al cabo, el fútbol es esencialmente eso… ¿o quizás no?

domingo, 16 de mayo de 2010

Lo que la victoria esconde (II)

En los libros de historia deportiva, en los famosos almanaques, aparecen los ganadores. A veces, los vencidos en la final. No si un equipo juega bien o mal. Si ha ganado con un esquema defensivo, o si ha perdido pero ha jugado haciendo poesía futbolística. Para unos lo importante es ganar, da igual cómo. Para otros hay un camino, una vía y no todo se centra en el resultadismo. Aunque, muchas veces se alaba esta última opción para escudarse en un fallido intento de lograr un título.
Ahora, en plena fase final toca el momento del análisis y retomando un post antíguo (Lo que la victoria esconde), me pregunto si los títulos sirven de excusa para apostar por el continuismo o hay que rehuir de esto para renovarse.

Igualmente, al revés: ¿La falta de títulos ha de ser sinónimo de revolución? En este sentido, la Selección Española de Baloncesto en esta última década me ha parecido un ejemplo a seguir como bien hemos refeljado en 'Basuketoboru': ha sabido formar un grupo fuerte compacto, homogéneo, con caracter etc y ha ido introduciendo paulatinamente -pese a la consecuicón de títulos- sangre fresca para garantizar un relevo generacional.

Hay varios ejemplos que tratar:
1. Atlético de Madrid. Tras un temporada más que turbulenta se ha logrado, de momento la Europa League, se opta a la Copa del Rey y a las respectivas Supercopas. Todo esto con cambio de entrenador de por medio, fichajes, bajas, el divorcio de la directiva (bicefálica, para enrarecer todo esto un poco más) con la dirección deportiva y declaraciones encontradas entre los dirigentes llegándose a lamentar la no venta de algunas de las grandes estrellas del equipo que a la postre han sido decisivos para a consecución del título/s.

Lo que meses atrás parecía un desastre ahora es todo alegría con celebración por las calles de Madrid. ¿Ahora qué? ¿Los éxitos lo camuflan todo? ¿Hay que ignorar los éxitos y hacer revolución? ¿Fichajes y bajas? ¿El entrenador ha de seguir? ¿Si es así es por que han llegado títulos o porque hay un trabajo detrás? ¿La dirección deportiva ha de continuar o se ha de ir en otra dirección? ¿Si no se sigue, cómo se explica tras la llegada de los títulos?


2. FC Barcelona.
Repetir lo irrepetible era complicado y de seis títulos ha vuelto a conquistar uno: la Liga. La más cara en puntos de la historia y en la última jornada. ¿Éxito o fracaso? Solo uno título frente a los históricos seis, las cuentas son claras, los dos fichajes, el multimillonario Ibrahmovic y el costoso Chygrinsky, no han rendido y se queda algún que otro cadaver en el armario futbolístico de Guardiola, como es el caso de Henry (además de Ibra). Pero en global, las sensaciones transmitidas son positivas: hay equipo, un proyecto, un estilo, una forma de entender el fútbol con jugadores muy comprometidos y con jóvenes jugadores salidos de la cantera con roles muy importantes dando continuidad al proyecto. Además, parece que el fichaje de David Villa está atado y Cesc podría estar en camino.

¿Ahora qué? ¿Tabla rasa, muchos fichajes o pequeños retoques? Parece que esto último salvo que serán pequeños retoques pero de gran calidad. ¿Guardiola ha perdido crédito? ¿Y la dirección deportiva? ¿Habrán aprendio ambas partes del verano pasado con el tema de los fichajes? Y una importante: ¿Cómo impactará la llegada del nuevo presidente? ¿Si no es de la linea continuista de Laporta, el no delfín marcará otro rumbo? ¿Se hará notar o apostará por una línea de perfil bajo?

3. Real Madrid. Primer año de mandato de Florentino Pérez tras su cacareado regreso salvador y acaba igual que los anteriores tres antes de su espantada años atrás: en blanco. Cuatro años, ningún título. Esta última temporada si cabe aun más sangrante que las anteriores por los costosísimos fichajes de Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema y Xavi Alonso (Granero, Albiol y Arbeloa al margen). Está claro que armar un proyecto requiere su tiempo, pero las sensaciones que transmite este no son nada positivas. Desde el principio, tal y como reflejamos en un post anterior, dio la sensación que la botadura del lujosísimo transatlántico de Florentino empezó con una grieta enorme en el casco: Pellegrini llegó como entrenador casi con alfileres, como bien demostró la corta duración de su contrato. (En cambio en la sección de baloncesto fue al reves: el equipo entorno al entrenador, Messina, aunque los resultados van camino de ser los mismos). Y nunca hubo un mensaje claro, rotundo y categórico de aporyo al técnico frente a las críticas.

¿Ahora qué? Si se hace caso a las proféticas palabras de Florentino, poco debería suceder ya que anunció a bombo y platillo que haría en un año lo que se tendría que hacer en tres. Si esto es así, será difícil de comprender ya que las sensaciones, respecto al Barça, no pueden ser peores. ¿Si se despide a Pellegrini, a quién se pone? ¿A Mourinho? ¿Otro nuevo bandazo en búsqueda de un estilo de juego que nunca se ha llegado a instalar bajo los mandatos de Florentino salvo con Del Bosque (al que echaron por la puerta de atrás)? ¿A seguir tirando de talonario como el verano pasado sin resultado alguno? ¿Otra vez listas negras de jugadores para que al final sigan los mismos? Igual es el momento de hacer un análisis profundo y evaluar realmente si el concepto de fichar cromos galácticos conduce a algún sitio. ¿Sucederá esto o se seguirán despejando balones fuera eludiendo culpas y buscando falsos culpables?

lunes, 10 de mayo de 2010

Manzano, el líder callado

En una de las mejores ligas del mundo es habitual que el foco siempre se centre en las grandes estrellas mediáticas como CR, Messi, o en el capítulo de los entrenadores en Guardiola, o en quien entrene al Barça o al Real Madrid. Pero veinte plantillas dan para mucho y, con el buen nivel que hay en la LFP española, esconden grandes tesoros, que renuncian a su imagen pública centrándose "simplemente" en ser buenos profesionales.


Uno de esos diamantes callados, es a mi entender Gregorio Manzano, y lo está demostrando una vez más en el Mallorca. El club isleño tiene posibilidades en la última jornada de liga de conseguir una plaza para la Champions, siempre y cuando ganen al Espanyol y el Sevilla, eso sí, pierda ante el Almería. Unas cábalas no muy sencillas pero en cualquier caso, un grandísimo triunfo para un club que esta temporada empezó con muchos problemas internos, con escándalos, con medio equipo nuevo, sustituyendo además jugadores como Jurado o Arango por otros de un perfil técnico, al menos sobre el papel, inferior. Mucho se le ha preguntado por la diferencia de calidad de la plantilla con respecto a la temporada pasada, pero Manzano nunca dejo sentir eso a su equipo “La pasada campaña teníamos un corte de juego más técnico y combinativo. Estaban Cléber Santana, Jurado y Arango, por decir algunos, que eran distintos a los que tenemos hoy, que forman un equipo mucho más físico, más de trabajo colectivo que de trabajo individual. Ahora jugamos con otras bazas”.

¿Cuál es su secreto? Un arte especial para adaptarse a las circunstancias, para positivizar y para crear equipo, sobre todo eso, porque Manzano es un gran creador de equipos. En sus propias palabras “En todos los equipos que he entrenado he intentado crearles una dinámica de estabilidad, de confianza y de superación. Intento convencer a los jugadores de que pueden hacer mucho más de lo que en potencia tienen. Los resultados nos están acompañado y el equipo ha ido creciendo en autoestima y confianza”.

Además hay un hecho que complica aún más la situación de la plantilla mallorquina, y que evidencia más todavía la talla de Manzano como líder: el equipo a día de hoy todavía no ha cobrado parte de sus fichas correspondientes a la temporada pasada.

Pero estas circunstancias no han amilanado en ningún momento al técnico jienense quien ha conseguido un pequeño milagro manteniendo al Mallorca en puestos de competiciones europeas durante toda la temporada, ¡desde la primera jornada!

Un gran ejemplo de cómo un verdadero líder, con humildad y constancia, con saber hacer y sin aspavientos, ha conseguido que un grupo de personas normales, con motivos para no querer entregarse, como es el vil metal, se hayan convertido en un verdadero equipo que consigue resultados muy por encima de sus posibilidades teóricas, según decían los entendidos a principios de temporada.

Cuando llega el líder, aparece el equipo, y Manzano sin los focos de Guardiola o Pellegrini, lo ha demostrado. Ojalá que consiga en esta última jornada poner un broche de oro a un pequeño gran milagro de gestión de personas.

lunes, 3 de mayo de 2010

Guardiola va por ti


No descubrimos nada nuevo si afirmo que el mundo del fútbol es un mundo plagado de extremos y, por qué no, de excesos. Un universo en el que la pasión golea a la razón y donde la creación de corrientes de opinión se ha convertido en una Champions League paralela a la que se disputa en el césped.

Viene a colación esta introducción porque me he quedado anonadado leyendo y escuchando opiniones, sentencias, juicios y valoraciones sobre Guardiola tras la eliminatoria pasada entre Barcelona e Inter de Milán.

Resulta que, después del éxito histórico del Barcelona la temporada pasada, Pep Guardiola se convirtió en un icono para todo el mundo del fútbol y, añadiría, para toda la sociedad. ¡Qué valiente en sus decisiones! ¡Qué conferencias de prensa! ¡Qué inteligente! Hasta cuando se rascaba la nariz (si lo ha hecho en público alguna vez) exclamábamos: ¡Qué estilazo!
Resulta que ahora, nada más perder la eliminatoria, tenemos que aguantar comentarios como que nadie entiende los cambios de Maxwell y Jefrén, que si ha perdido los nervios, que no es tan elegante como parecía, que si le puede la presión, etc, etc.

Podréis comprender que desde mi arista como entrenador, pues un entrenador lo es hasta la muerte aunque desempeñe otras labores, me suba por las paredes debido a la impotencia por la injusticia, desconocimiento y ciertas dosis de envidia que transpiran esos comentarios.
Vaya por delante mi declaración de madridista y mi confesión de que no conozco personalmente a Guardiola y que juzgo este asunto como simple observador y conocedor de la mente de un entrenador. Desde esa atalaya, no puedo estar de acuerdo ni con las exageraciones laudatorias del año pasado ni con las exacerbadas críticas del presente. Para reforzar lo primero, os diré que no creo en los entrenadores sobrehumanos (definición que él con sus actos y palabras siempre ha contrarrestado). Para refutar lo segundo, afirmaré que alguien que ha conseguido que su grupo alcance los éxitos de la temporada anterior no puede dejar de tener, de un día para otro, excelentes competencias para dirigir un equipo de altísimo rendimiento.

Los entrenadores somos muy conscientes que desempeñamos el rol del clavito en un abanico: somos pequeños, no generamos aire, no tenemos la estética de las varillas, pero somos la parte del todo que unimos, que coordinamos, que equilibramos una serie de distintas funciones, cualidades y personalidades en busca de conseguir un objetivo común en un entorno “huracanizado”. Fuera de todo esto, lo que queda es una industria que nada tiene que ver con el verdadero deporte, pero que mueve millones de euros, de ilusiones, de pasiones y, claro está, de intereses.
Tenía razón mi padre cuando me contaba que el deporte nacional, en esta querida España, consiste en crear ídolos para después recrearse en destruirlos.

Un abrazo a todos.
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